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Habiendo nacido a orillas del Mediterráneo, no puedo evitar sentir pasión por la vida marinera en general, y por los barcos en particular. Ver la vida como una travesía es parte del romance: desde la calma chicha hasta la tormenta con vientos de fuerza 10, todo ha formado parte de una singladura vital.
Inevitablemente, por desgracia, tanto los barcos como los hombres que los gobiernan -si no han tenido la suerte de morir gloriosamente en medio de una de muchas aventuras- terminan por perder facultades y deben resignarse a una lenta decadencia, ajena a su pasión, a su razón existencial.
En su libro “Los Barcos se Pierden en Tierra”, Arturo Pérez-Reverte describe su visita al Cementerio de los Barcos sin Nombre: “...allí donde los viejos vapores rendían su último viaje para, ya sin nombre ni bandera, ser desguazados y vendidos como chatarra.” y pone en boca de “el Piloto” la frase: -“Es mejor hundirse en alta mar”-
Por otro lado, con el auge del turismo y el buceo recreativo se ha abierto para los barcos un destino alternativo...pueden ser hundidos en lugares escogidos para que, con los años, esas cápsulas del tiempo, envueltas en un reverente silencio, se conviertan en magníficos arrecifes, hogar de alguna morena que proporcionará bellas fotos a los aventureros de tierra firme.
En el caso de los viejos hombres de mar, la Internet ha abierto grandes posibilidades de convertirse en un arrecife humano. Ya no es necesario aburrir a la nieta con la historia tantas veces contada de la gran travesía del abuelo que cruzó el atlántico en un velero...no, se lo pones en Internet, y cuando quiera, que lo lea o lo comparta con sus amigos...como una cápsula del pasado siempre dispuesta a abrirse.
Así es que, barajando posibilidades, he decidido convertirme en arrecife (que es mejor que oxidarme lentamente en un bar de barrio). Crearé unas páginas web y diré lo que se me ocurra, aunque a nadie le importe, y quizás, en algún momento, un distraído “surfista de la red” al pasar por estas páginas, creerá ver una morena -y con suerte una sirena-, le parecerá interesante, y le tomará una foto.